Nunca le he contado esto a nadie.
Si pudieses verme por dentro, descubrirías que estoy hecho del lodo de una ciénaga. Pero estás ciega y te embarras cada vez que te acercas. Y hueles a charca, a agua estancada. Pestilente.
Tu criterio o tu opinión no me importan; los uso como solo yo sé hacerlo para llevarte a la lucha, a mi batalla. Yo soy tu campo enemigo, tu osario y vienes de mi mano al matadero.
Adoro discutir contigo porque me encanta ver cómo gano, cómo te someto y destruyo tu ánimo… Querida, ¿adónde crees que vas a llegar con ese romanticismo tuyo? ¿No lo ves? Vuelves a mí cada vez que pronuncio tu nombre, te metes en mi cama y dejas que te inunde con todo mi cenagal helado. Abres la boca para besarme, coges aire y te sumerjo de nuevo.
A mí tu dolor no me conmueve; es un placer que disfruto despacio, tu dolor, causártelo, romperte. Eres como los restos de materia que se pudren bajo lo denso. Amo sobre todas las cosas tu olor a tristeza, a tierra muerta; amo verte degradada, doblegada y totalmente deshecha. Túmbate a mi lado, querida, acaríciame y sigue escuchando esto.
Cuando te hago daño, me siento poderoso. Cuando te hago daño, me vuelvo enorme. Podría correrme; sé que tengo el control de tus emociones, de tu carne, de tu vientre. Anegada en la fosa, sin poder soltar lastre, sigues tragando mi cieno. Mírate cómo lloras. Te conviertes en mi placer infinito. Me resbalo por tus piernas como el fango, húmedo y denso. Me vierto sobre ti, toma mi rastro viscoso.
Claro que sé que es mi culpa, y esa es la mejor parte, retorcerte hasta que me pidas perdón por algo que ni siquiera has hecho. Consumida y febril, querida, claro que te quiero.
Manchada y sucia. Ni siquiera así vas a alejarte; sé que no vas a poder hacerlo. Mañana te susurraré de nuevo y pensarás que esto ha sido un mal sueño.
Tú, mi flor de loto que florece sobre lo más feo. Tú, pequeña optimista, ilusa, que crees en el amor como medicina. Vas a validarme hasta que te agotes, vas a servirme, voy a vaciarte y, cuando ya no valgas para nada, volveré a llamarte. No vas a poder salir de aquí. No vas a poder soltar lastre. No vas a poder parar. Estás atrapada en esto y solo yo, solo si yo quiero, acabaré contigo y entonces serás libre.