Mamá, hace días que no duermo, me despierto incómoda, doy mil vueltas y finalmente me desvelo. Y yo no sé por qué me pasa, pero hace días que no duermo. 
Si yo fuese una princesa, esperaría la luz del primer rayo de la mañana y desharía la cama. Me levantaría de un brinco, tiraría las sábanas y los edredones al suelo de mi alcoba y, con la energía que da la sangre azul, levantaría el colchón para buscar debajo el pequeño guisante que me desvela. 

Pero no soy ni de lejos una princesa. No lo he sido nunca, ni cuando estaba en brazos de papá, cuando era pequeña… No sé por qué me pasa, mamá, pero hace días que no duermo. ¿Y si fuese una princesa? No sé, podrían ser los niños, el trabajo, la salud, el dinero… Podría ser el amor lo que busco o lo que quiero…  Pero esos, esos pensamientos, son los colchones sobre los que duermo, y ya no me quitan el sueño. ¿Y la princesa de quién? ¿La princesa de qué cuento? Si yo fuese una princesa, lo sería sin rey ni reino… ¿Y entonces, mi guisante? ¿Qué es lo que me quita el sueño? Porque los niños crecen, están sanos y son buenos; Y el amor está conmigo y el dinero y el trabajo, ya… al final eso es lo de menos. 

Creo que está todo bien, mamá, todo es como yo quiero. Pero no sé qué me pasa y hace días que no duermo. Y mamá, si me paro a pensar, tengo casi todo lo que quiero. ¿Y si fuese una princesa? ¿Quién sería? ¿La de qué cuento? También ellas tienen canas, también se arrugan, tienen presbicia y el cuerpo viejo; y está claro que con gafas es más difícil encontrar un guisante, y por eso no lo encuentro. O la salud, a lo mejor es eso… 
Jo, mamá, hace días que no duermo. Y me despierto incómoda y doy mil vueltas y me desvelo. ¿Y si fuese una princesa? Sería una princesa sin rey, una princesa sin reina ni reino. ¿Y si fuese una princesa? ¿La princesa de quién? ¿La de qué cuento? Sería una princesa sola porque papá hace siglos que está muerto, y yo no paro de hablar contigo cuando me despierto, pero también en sueños. Y los niños están bien, y lo de menos es el trabajo y el dinero. Y en el amor estoy muy bien, y en la salud, bueno, la salud más o menos. Pero es que, mamá, hace días que no duermo. Y me despierto incómoda y doy mil vueltas y me desvelo. Y no paro de pensar en lo que me quita el sueño, en una reina, un rey y un reino. Y me despierto incómoda y doy mil vueltas; me despierto incómoda y me desvelo. Y pienso en mi guisante, que es enorme y me quita el sueño, y es que ya no soy hija de nadie; soy solo madre, soy solo eso. 

Porque desde que te fuiste, no paro de hablar sola.
Porque desde que te has ido soy la hija de dos muertos.
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