Yo, mejor, me voy a quedar fuera. 
Que las nubes de dentro son todavía más negras. 
Sí, mejor me quedo fuera. 
Que los truenos que me lanzas,
Me nublan la mente, me llenan de tierra. 
Me quedo fuera. 
Y que lloren las nubes y mis ojos lluevan.
Fuera.
Me voy a quedar quieta.
Esperando que el barro me cubra las piernas.

Hace tiempo, una noche, dormí con la boca abierta. 
Y un sapo de los charcos entró sin que yo lo viera.
Atravesó mi garganta. Se quedó a vivir en ella. 
Y por eso como poquito, y el agua la siento espesa. 
Y el sapo calla mi voz y mis gritos ya no suenan.
Tengo un sapo muy grande que se posa sobre mi lengua. 
Un sapo muy, muy grande, que se alimenta de pena.


Yo mejor me quedo fuera.
Que la lluvia que te empapa es peor que la que llega.
Sí, mejor me quedo fuera.
Que contigo hace frío, que contigo ya no hay leña.
Me quedo fuera.
Que la tormenta amaine.
Que el agua se lleve la pena.
Fuera.
Que las nubes se marchen. 
Que tus palabras se pierdan.
¡Fuera!
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